Excursión a Pedraza en familia (Segovia)

Los que me seguís por instagram, ya sabéis que hace una semana estuvimos pasando un fin de semana rural en un pueblito al lado de Pedraza, en Segovia.
El equipo de Kiva Magazine nos juntamos para organizar y hacer algunas sesiones de fotos del próximo número de la revista, que saldrá a la luz el día 1 de Diciembre. Después del trabajo intenso del viernes y sábado, el domingo lo aprovechamos para descansar y poder visitar el precioso pueblo de Pedraza.
Estando a tan sólo hora y media de Madrid, tengo que reconocer que no había estado nunca, y me encantó. Es perfecto para pasar el día, comer cochinillo y volver a casa al anochecer. Eso sí, no seréis los únicos con esa misma idea, os aviso… 😉
Se nota que ya comienza a hacer frío, y más por esas tierras, así que nuestra excursión fue la excusa perfecta para estrenar el nuevo saco de Fundas Bcn para el carrito. Desde siempre me ha gustado esa marca, y cuando Martín era pequeñito me enamoré de las capotas y sacos para el Maxicosi, pero al final me quedé con las ganas.
Así que este año, con la nueva colección de invierno no quería que me pasara lo mismo, y ya tengo mi saco universal en tela polar gris y topitos blancos. Es ideal para días fríos de invierno Tiene ese toque urbano y a la vez todoterreno que tanto me gusta. Y además, ¡son de Barcelona!

De esta forma, con gorros, bufandas, el saco polar y bien abrigaditos nos decidimos a recorrer las bonitas calles empedradas. Pedraza fue lugar de paso en el siglo XIX para grandes personalidades como artistas, nobles y monarcas. Aunque sin duda alguna, en el siglo XVI y XVII es cuando tiene lugar la época de mayor esplendor del pueblo, y es de cuando datan la mayor parte de casas y palacetes. Esta prosperidad fue debida, entre otras cosas, a la exportación hacia el Norte de Europa de la lana de sus rebaños de ovejas merinas y a sus excelentes tejidos.
Desde luego, bien merecen una visita sus callejuelas, la plaza mayor porticada, el castillo o la iglesia de San Juan, de estilo románico.
Martín se lo pasó en grande correteando, comiendo pan del horno del pueblo (que le chifla) y escondiéndose entre los pórticos de la plaza mayor. Y nosotros con él, viéndole disfrutar, todavía más. De vez en cuando está muy bien sacarles de su zona de confort y dejarles explorar libremente, ¿verdad?
¿Te vienes de paseo con nosotros?




