Una mañana en la Grajera con Gocco

Parece que ha sido llegar noviembre y con él las lluvias y el frío.
Esto del cambio climático está haciendo que se retrase el otoño, tal y como lo conocíamos años atrás. Antes octubre era un mes triste y lluvioso, y lo recuerdo bien porque es el mes de mi cumpleaños, el cual lo pasaba más con un paraguas que paseando por el campo.
En cambio este año octubre ha tenido una temperatura buenísima, y por eso nos hemos echado a la calle a tomar el aire cada vez que hemos podido.
Si en el Puente del Pilar pudimos disfrutar de un miniverano en Denia, el pasado fin de semana nos fuimos Logroño, a mi tierra. Alguna vez os he contado que la mejor época para disfrutar de La Rioja es el otoño, después de la vendimia, cuando los campos se tiñen de rojo, amarillo y verde y los colores del paisaje no pueden ser más espectaculares.
En esta ocasión nos quedamos en Logroño capital, disfrutando de la familia y de Martín. Los cuatro abuelos viven allí y cada vez que vamos me gusta hacer planes todos juntos, para no perderse ni un solo minuto del pequeño de la familia.
Como el tiempo nos acompañaba, decidimos ir a pasear y tomar el solito por el embalse de La Grajera, ubicado a tan sólo 6km de la ciudad, y al que puedes llegar tanto en coche como por la vía verde que forma parte del Camino de Santiago.
Este embalse se contruyó en el siglo XIX para almacenar agua del río Iregua con el cual regar las huertas del sur de la ciudad; aunque posteriormente se acondicionó para su uso como parque recreativo.
Hoy en día se puede pasar el día dando la vuelta al pantano, andando en bici, comiendo en los merenderos y asadores que salpican la zona, aprendiendo en el “aula didáctica”, observando las numerosas especies animales y vegetales, e incluso jugando al golf en el campo municipal que está junto al parque.



Martín se lo pasó pipa con sus abuelos y con su padrino, que acaba de volver a España y no se pierde ninguna ocasión de disfrutar de su único sobrino. Y si el plan es al aire libre y en el campo todavía más.
También pudimos alimentar a los patos y a los peces en uno de los estanques. Los más pequeños se lo pasaron genial echando pan para ver cómo abrían la boca para comer. Aunque si tengo que elegir un momento especial de diversión, ese es duda, el que pasamos bajo una chopera e hicimos una lluvia de hojas secas. La cara de felicidad lo dice todo, ¿o no?
Tenía muchas ganas de estrenar un conjuntito nuevo de Gocco, compuesto por una camisa de cuadros granate con cuello bebé, un peto de paño gris marengo y una chaqueta con cenefa. Me encantan esas chaquetas con grecas al estilo de las Después del paseo por la Grajera teníamos comida familiar y me apetecía que estuviera guapo.
Antes de verano me habían invitado a conocer la última colección de Gocco, inspirada en los pintores impresionistas, y me gustó mucho. Esta firma de ropa infantil siempre es una buena elección para prendas clásicas de bebés como camisas y pantalones de chico, que son atemporales; pero me sorprendieron muy positivamente algunas cositas tanto para recién nacidos como para niñas, con un toque bastante más moderno y chic. Vi alguna falda vaporosa que de tenerla en talla grande ¡me la compraría para mí!
Ropa resistente para niños resistentes. ¿Por qué prescindir de ponerle guapo incluso para estar tirado por el suelo jugando con hojas secas?
Sin duda, todos nos los pasamos bien y pudimos aprovechar una mañana estupenda en buena compañía, para hacer fotos tan bonitas que guardaremos en el recuerdo.



*Post en colaboración con Gocco



