Reforma en la playa: un piso bonito, funcional y moderno

¡No sabéis las ganas que tenía de compartir este post con vosotros!

El último post de la evolución de nuestra casa de verano: una reforma de un piso de playa que ha tenido como resultado un espacio funcional, moderno y luminoso.

En los post anteriores ya os había hablado de cómo habíamos intentado ajustar el precio total tomando una serie de decisiones importes que repercutirían sobre el resultado final.

Las reformas de las viviendas de segunda residencia no tienen las mismas necesidades (ni normalmente tampoco la inversión) que las de uso cotidiano.

Por ejemplo, en cuanto a carpinterías interiores habíamos cambiado sólo los frentes de armarios manteniendo los interiores de origen, pero en cambio sí que habíamos sustituido unas puertas por otras en lugar de lacarlas, ya que las de origen eran de muy mala calidad y era absurdo invertir más en ellas (aquí podéis leer el post completo con mis sugerencias y con los modelos que elegí de Leroy Merlin).

También en el lavado de cara de los baños habíamos mantenido las instalaciones donde estaban (ya que nos servía la distribución anterior y estaba en buen estado) para simplemente cambiar alicatados y darle un “nuevo look”, más acorde a mi estilo y a otros proyectos que yo suelo hacer para mis clientes (aquí os dejo la reforma de los baños).

Y por último, para eliminar las ventanas amarillas pero sin tener que cambiarlas (y por tanto ahorrar un poco), lacamos la carpintería exterior en blanco por su cara interior. No es algo que suela recomendar en mis reformas, ya que tienen una duración limitada y se nota que son pintadas). Pero no podía con ese color tan horroroso (lo siento por el arquitecto que las eligió) y algo teníamos que hacer con ellas…

Lacar el interior de las carpinterías exteriores puede solucionar temporalmente un color indeseado de las mismas.

Pero en cambio, el punto fuerte de la casa era el salón y cocina. Y aquí es donde yo tenía claro que queríamos echar el resto y por tanto invertir algo más a nivel económico.

Para mí un piso de verano no tiene las mismas necesidades que una vivienda de uso diario, ya que se utilizan de formas diferentes. Normalmente no se cocina tanto, se suelen preparar productos más frescos y que general menos olores, las reuniones son más informales y se quiere pasar más tiempo en familia todos juntos.

De ahí que nuestra decisión fuera unir salón y cocina. Y en este caso, además, sin ningún tipo de separación.

Las necesidades de cada vivienda son diferentes y por tanto cada reforma tiene que adaptarse a ellas.

En mis proyectos de arquitectura podréis ver muchos ejemplos de cristaleras de hierro para separar cocinas de salones, pero para este caso de vivienda de verano ni siquiera me lo planteé, por las razones que os he explicado un poco más arriba.

Además, se daba la circunstancia de que la mejor vista del mar desde la casa era desde una esquinita de la cocina antigua. Concretamente desde la puerta del frigorífico…  ¿Y para qué limitar esa vista sólo a ese pequeño punto¿  Por eso, al eliminar el tabique divisorio entre ambos espacios, no solo ampliamos las vistas desde todos los ángulos de la vivienda y la hicimos más espaciosa, sino que ubicamos la barra de desayuno de la península en lo que antes era el frigo, permitiendo divisar la playa y el mar desde esa zona.

Cómo para no tirar ese tabique, ¿verdad?

Lógicamente, al hacer esta pequeña obra tuvimos que cambiar la fontanería y renovar todos los muebles de cocina. Así que, para no irnos mucho de presupuesto, y a pesar de que nunca antes las había hecho con ellos, compré la cocina y los electrodomésticos en Leroy Merlin.

Me gustó bastante la calidad de los acabados de las puertas y de los herrajes que tenían en su exposición y como yo tenía muy clara la distribución y diseño, me la adaptaron e hicieron a medida. Además, como ventaja, tienen un montón de modelos de encimeras de todos los tipos y modelos: Silestone, Dekton, Neolith, granitos y piedras naturales, así como formicas o similar. Con lo cual las opciones y resultados de las cocinas (así como sus precios) son muy variadas.

Podréis ver que diseñé la cocina con dos tipos de puertas distintas. Una zona (la de muebles altos y columnas) toda en blanco, con el frigo integrado para que quedara más limpio todo. Y otra zona, el resto de la U en la que sólo había muebles bajos, con puertas en una melamina imitación madera que a mi personalmente me pareció muy bonita.

Para rematar el conjunto y para integrarlo todo, elegí una encimera de Neolith en Calacatta que diera toda la vuelta a la U y que sirviera también como barra de desayuno y costado lateral (lo que viene siendo la pata). Un toque final cargado de personalidad, ¿no os parece?

Además, unas puertas de vitrina con cristales en la zona del rincón y con enchufes en el interior nos permite tener los pequeños electrodomésticos, como cafetera o tostadora, a una altura cómoda, siempre enchufados pero a la vez ocultos a simple vista.

El suelo de la cocina, un mosaico de la marca Hisbalit (que suelo usar en mis reformas porque me encanta) también aporta otro toque especial a ese espacio.

La tarima de la casa se mantenía, así que al demoler el tabique divisorio tuvimos que renovar el suelo de la antigua cocina para poder resolver el encuentro entre ambos espacios. Por esa razón decidimos diseñar a medida una especie de “alfombra de teselas” en la gama de los colores del mar, para enmarcar la nueva cocina.

Para completar ese nuevo espacio que aunaba salón y cocina, sólo nos faltaba delimitar de alguna forma el recibidor/pasillo, que al hacer la demolición de la cocina había entrado a formar parte de ese mismo espacio.

Y para conseguirlo (y después de muchas horas buceando en Pinterest) se me ocurrió delimitarlo pintando hasta media altura esa pared de la entrada y colocar un colgador de madera justo en el corte.

Elegí de nuevo un tono en la gama de los azules (el Verde Oliva de Titanlux que compré también en Leroy Merlin) y nosotros mismos nos liamos la manta a la cabeza e hicimos la faena. En realidad esto fue porque decidí hacerlo una vez terminada la obra y viviendo la casa, que es cuando te das cuenta de que falta algo para darle el toque final. ¡Y no me arrepiento!

Una vez pintada y reformada la vivienda, decidimos dar un toque de color nosotros mismos para delimitar el recibidor.


Creo que ese pasillo ganó mucho desde ese momento. ¿No lo creéis?

Os dejo con algunas de las fantásticas fotos que me hizo mi querida amiga Clara B Martín y espero haberos dado algunos trucos fáciles y consejos para sacar el mayor partido a tu reforma (y al dinero para afrontarla).

Dejadme vuestros comentarios por favor, que estaré encantada de leerlos.

¡Gracias por la visita!

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26 comentarios
  1. Cómo disfruto de tus reformas y del antes y el después El cambio en vuestra casa de verano es espectacular! Lástima no tener una segunda vivienda para acudir en tu búsqueda!

  2. Monísimo!!!
    Cómodo y funcional, lo tiene todo. La elección de los materiales de la cocina me ha encantado.
    Enhorabuena!!!
    Me podrías decir de donde es la mesa de comedor del salón? Estoy buscando algo parecido.

    Gracias

  3. Muy luminosa y fresca reforma. Uno de los problemas q encuentro en las segundas residencias son las plantas. Al no estar, no podemos cuidarnos de ellas. Así q acabo no teniendo nada y queda super triste. Me sabrías decir de donde son las plantas w salen en la foto? Parecen muy logradas. Gracias, C

  4. Hola. Una reforma preciosa! Me encanta seguir el trabajo que haces a través de IG (aunque ¡me sabe a poco!!! Jaja ¡querría ver más!). El piso realmente tiene tal aire veraniego, que aunque no soy de calor, me apetece que llegue el verano!!. ¡Gracias por compartir!!

  5. Preciosa!!! Además de todo lo que no se ve, que me parece fundamental, me encanta cómo integras todos los elementos de decoración en la reforma para darle una personalidad tan elegante.
    No le falta un “pero”.
    ¡Enhorabuena!

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